¡Mediumnidad y constelaciones familiares, de la mano!

En mi última sesión de Mediumnidad, empezaron a suceder cosas diferentes.

Por primera vez, las Constelaciones Familiares vinieron a apoyar la sesión de Mediumnidad en una forma muy especial. Os explico:

Iniciamos como usualmente, sólo preguntando con quién se quiere contactar (familiar, pareja, amistad,…), edad y tiempo que pasó desde la partida.

Para mi sorpresa era muy reciente, tan solo 2 semanas atrás, la madre de la cliente, anciana.

La primera información que percibo, como otras veces, son los últimos tiempos de la persona. Y me refiero tanto a los últimos días como etapa de vida.

Así, percibo una caída con un bastón o un caminador, y como si desde entonces hubiera perdido las fuerzas.

Poco a poco empecé a inclinarme lateralmente. De hecho, sentí como si me quedara dormida en un sillón. Y entonces fue cuando escuché una vez en mi interior, que me decía: “me quedé dormida en el sillón, hice una respiración extraña, quizás dormí un poco más de lo habitual, pero nada más. Después me levanté y todo sigue normal.” Y ahí pude entender, que la persona que había fallecido, mayor, se quedó dormida en el sillón, por lo que no se dio cuenta del traspaso. Y como otras veces, al escucharla, bajó un pack de información simultáneo, en el cuál “supe” que a ese ser no le gustaba hablar sobre la muerte, que no era uno de los temas del que mantuviera conversación, todo lo contrario, que solía evitarlo, apartarlo y cambiar de tema si surgía. Y así me lo confirmó su hija.

Cuando realizamos sesiones de Constelaciones Familiares, es habitual que haya representantes ocupando el rol de personas que han fallecido, y en algunos casos, se pone de manifiesto que esos seres no han traspasado. Las razones son múltiples, unas veces porque hay asuntos inacabados, otras veces porque la experiencia de muerte no la han podido finalizar, y otras veces porque los que quedan vivos no permiten su partida.

En este caso nos encontrábamos con una experiencia de muerte no finalizada. Eso en parte se debía al desconocimiento y a la negación que en vida había hecho sobre la muerte, con lo cual, como salió del cuerpo cuando estaba durmiendo, y podía seguir moviéndose y desplazándose, y manteniendo conversaciones con su hija, pues para ella, dentro de la extrañeza, seguía “viva” y todo estaba normal.

Y en un nivel, así era. Pero en otro, no.

Le informé a la hija que iba explicarle a su madre lo que había sucedido. Y así, mentalmente, me comuniqué con la señora y le expliqué que eso que estaba experimentando era exactamente la muerte; y que, como ella podía comprobar, no era aquello temible que se había imaginado. Y que, efectivamente, SÍ, seguía existiendo.

Sentí que se hacía un tiempo de silencio en el otro lado, y me percaté de que estaba tomando conciencia de su real situación. Fue concluyente cuando me vino de vuelta la siguiente pregunta: “ y ahora, ¿quién dará de comer a los gatos?”. Por supuesto la hija asintió con la cabeza que ya lo estaba haciendo.

Pude sentir como en el otro lado la madre se estaba elevando y empezaba a ver a seres conocidos que ya habían traspasado, familiares que venían a buscarla.

Tras acabar la experiencia de ahogo respiratorio, empezó la sensación de bola en la boca del estómago. Y ahí sentí que se trataba de un bebé que no llegó a nacer, hermano mayor del cliente, evento que confirmó. Sentí que esa vivencia estaba también por finalizar. Aquí es donde aplicamos los movimientos de Constelaciones Familiares, ayudando a traspasar tanto a madre como hijo.

Para quien quiera entender más sobre el tema de experiencia inacabada de muerte, recomendamos ver la película “Promoción fantasma”, que además de divertida trata el tema de forma excelente.

Posteriormente a esto, empezó la LLUVIA DE PRUEBAS DE VIDA que a las personas que han traspasado les gusta mandarnos, y por las que les gusta que les recordemos, y que todas fueron confirmadas por su hija:

– descripción de la habitación: cama antigua de madera, sábanas blancas, cómoda con sobre de mármol, lámpara con forma de tulipán,..

– la cocina y cocinar como centro de vida de la casa. Preparar pelota para el caldo, pescado rebozado,…

– alguien cuyo nombre empieza por M…..y sí, la tía, hermana de la madre y que también había partido se llamaba así

– alguien que se agarra-abraza a un tronco…la abuela lo hacía en el patio

– la cocina de fogones de gas, de las blancas metálicas con tapa,

– el sol entrando por la puerta de la cocina desde el patio de tierra, con un gran árbol

– las macetas en la ventana con romero,

– los rosales con los que se preparan ramos,

– el porrón de cristal transparente con vino en la mesa de la cocina (de él bebía el tío),

– en la casa suelen estar sólo mujeres, apenas veo los hombres…me confirma el matriarcado,

– un hombre con las manos blancas de yeso…sí, fabricaban los moldes de los mosaicos,

– dolor en ambas rodillas, como haber caído e ir con bastón, traumas de guerra…y sí, el abuelo cayó golpeándose ambas rodillas, andaba con bastón y la familia había vivido diferentes circunstancias relacionadas con la guerra

– como aficiones, pocas, ir al baile de las fiestas populares…y la cocina de nuevo,

– algo de hacer puntas…pero más coser otras cosas, y un brasero en el suelo…y sí, era modista,

– dar de comer y beber a pájaros…sí, la mama lo hacía

– algo con caballos…y sí, el abuelo fabricaba carros cuando éstos eran tirados por caballos

– y la casa…que inicialmente fue construida en el campo, cuando había sol y luz y no habían casas y pisos alrededor como hay ahora y que le tapan toda la luz

– y un árbol grande en el patio….que fue derribado por una excavadora sin previo aviso cuando construyeron los pisos

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